Chernóbil y otros lugares donde la fauna prospera sin personas

Autor: John Wendle Fecha: 2015-10-13

Guerras, accidentes nucleares y pobreza rara vez tienen un lado favorable, pero en Chernóbil y otros rincones del mundo, las catástrofes para las poblaciones humanas se han convertido en ventajas para la vida silvestre.

En lugares asolados por guerrillas, lluvia nuclear y armas químicas, las poblaciones de animales salvajes se han recuperado en grandes cifras en tierras que hemos vuelto demasiado contaminadas –o peligrosas- para la habitación humana.

La vida animal y vegetal está repuntando con fuerza en la zona del desastre nuclear de Chernóbil, que ha permanecido inalterada por la actividad humana durante casi 30 años, informa Jim Smith, científico ambiental y autor de un nuevo estudio sobre la vida cerca del sitio, publicado el lunes.

“Se parece mucho al paisaje del resto del área en Ucrania y Bielorrusia, pero sin personas”, dijo. “Hace diez años, era como un pueblo invadido por el bosque. Hoy es como un bosque que se ha tragado unos cuantos edificios”.

Zona de exclusión nuclear de Chernóbil: desastre nuclear

Lobos, alces, jabalíes, osos, linces, ciervos y docenas de especies prosperan en el área evacuada tras el desastre de Chernóbil, informa el nuevo estudio de Smith.

El accidente nuclear de Ucrania, ocurrido en 1986, fue uno de los peores en la historia y obligó a evacuar a 116,000 personas de una zona de 4,144 kilómetros cuadrados. Pero hoy, las poblaciones de fauna están multiplicándose en el área que une la frontera de Ucrania con Bielorrusia.

“La naturaleza florece cuando los humanos son eliminados de la ecuación, incluso después del peor accidente nuclear del mundo”, afirmó Smith, profesor de ciencias terrestres y ambientales en la Universidad de Portsmouth, Reino Unido.

La reserva natural “accidental”, creada en esta “zona de exclusión” casi completamente despoblada, está repleta de grandes herbívoros y depredadores, incluido el raro lince europeo y el oso pardo europeo, los cuales no se habían visto en la región desde hace casi un siglo.

También han prosperado el caballo de Przewalski y el amenazado bisonte europeo, introducidos en el área. Abundan los lobos, cuyos niveles poblacionales son siete veces mayores que en reservas comparables que no fueron contaminadas por la lluvia nuclear.

“No decimos que los niveles de radiación sean buenos para los animales; sabemos que dañan su ADN. Pero la habitación humana y el desarrollo de la tierra son peores para la vida salvaje”, afirmó.

Un leopardo del Amur, en los Jardines Zoológicos de Minnesota.

Foto: Michael Nichols, National Geographic Creative

El leopardo del Amur es una especie en peligro crítico que podría estar viviendo en la zona desmilitarizada entre Corea del Norte y Corea del Sur.

Zona desmilitarizada de Corea: líneas militares

La frontera con más armamento del mundo se conoce como zona desmilitarizada y se extiende 249 kilómetros entre Corea del Norte y Corea del Sur. La franja de 4 kilómetros de ancho está sembrada de minas de tierra y protegida por búnkeres, trincheras, muros, rejas, alambradas y cientos de miles de soldados; pero también alberga una asombrosa variedad de especies en peligro.

El parque involuntario, que cubre una superficie un poco mayor que la Ciudad de Nueva York y contiene desde pantanos, montañas y praderas hasta marismas, lagos y un litoral, se ha convertido en el hogar de grullas de Manchuria y grullas cuelliblancas, así como del oso negro asiático. La estrecha zona de seguridad también podría albergar al rarísimo leopardo del Amur y al tigre siberiano.

Gracias a las continuas tensiones entre las dos Coreas, es probable que la reducida franja de tierra permanezca como un refugio seguro para la vida salvaje durante algún tiempo.

Región del Darién, Colombia y Panamá: territorio de guerrilla

Con una extensión de decenas de miles de kilómetros, la Autopista Panamericana conecta la Bahía de Prudhoe, Alaska con Ushuaia, en el extremo sur de Argentina; pero no del todo. En un sector de casi 80 kilómetros, en la frontera de Panamá y Colombia, el camino desaparece en una de las zonas de selva tropical, pantanos y montañas más inhóspitas del mundo.

La falta de caminos se traduce en una endeble autoridad central y transforma el territorio en refugio para los guerrilleros que luchan contra el gobierno colombiano, así como para los narcotraficantes y migrantes que circulan en los 5 700 kilómetros cuadrados del Parque Nacional Darién de Panamá, sitio de Patrimonio Mundial UNESCO. El parque alberga especies en peligro y amenazadas como el mono araña de cabeza marrón, la guacamaya verde limón, el jaguar y la arpía mayor.

“Es una ventaja que no hayan terminado la autopista”, dijo el Dr. Ricardo Correa, asesor de programas de conservación en Panama Wildlife Conservation. “La guerrilla y la pobreza son obstáculos para el desarrollo, pero esto ayuda a proteger la biodiversidad de la región”, agregó.

 

Foto: David Zalubowski, AP

Este turón patinegro fue parte de los 30 animales de su especie que el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos liberó en el Refugio Nacional de la Vida Silvestre de las Montañas Rocosas, en Colorado, antiguo sitio de desechos tóxicos que se ha transformado en hogar para la fauna.

Cortina de Hierro, Europa: una división colapsada

A diferencia de la zona desmilitarizada de Corea, el Muro de Berlín y la Cortina de Hierro cayeron hace tiempo. Ahora, la frontera se ha transformado de una franja de muerte en una frondosa región que contiene cerca de 1 200 especies, cruza 24 países y se extiende cerca de 12,400 kilómetros del extremo norte de Europa al Mediterráneo.

Salpicado de viejos búnkeres y torres de vigilancia de concreto, el territorio fue despejado hace tiempo de sus minas de tierra, alambradas y nidos de ametralladoras, y ahora acoge a muchas especies raras, aves en peligro, mamíferos, plantas e insectos.

“Es una franja relativamente angosta, pero muy valiosa”, dice Melanie Kreutz, vicedirectora de BUND Friends of the Earth Germany y coordinadora regional de Green Belt, Europa Central. “Allí viven especies que antes no podíamos encontrar a pocos kilómetros de distancia”.

Refugio Nacional de Vida Silvestre Arsenal Montañas Rocosas, Colorado: pasado tóxico

Turones patinegros, bisonte americano y más de 330 especies merodean las praderas de hierbas cortas de esta reserva, con el fondo de los rascacielos del corazón de Denver.

Con una extensión de 65 kilómetros cuadrados, la antigua fábrica de armas químicas de la Segunda Guerra Mundial es ahora el hogar de perritos de las praderas, águilas calvas, coyotes, ciervos y gran variedad de aves y especies vegetales.

“Durante la guerra, cuando cercaron este sitio, también encerraron manadas de ciervos y coyotes, y sus descendientes han estado aquí desde que se estableció este lugar”, dice Edward Tagliente, guarda del parque que ha trabajado desde hace más de una década en la reserva. Y los animales se han quedado pese a los químicos, metales pesados y plaguicidas, agrega.

“La principal causa de la decadencia de las poblaciones de fauna es la pérdida de hábitat, sea por la agricultura, la minería, la construcción de ciudades o incluso, la producción de armas químicas”, prosiguió Tagliente. “Cualquiera que sea nuestra actividad, estamos afectando su hábitat”.

*Fuente: http://www.ngenespanol.com

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